SECCIONES. EL MUNDO CÉLTICO. EL ORIGEN DE LOS CELTAS.

 

 


 

 

 

 

 

 

¿Cual fue el origen de los Celtas?

 

Céltico

 

Se desconoce el origen de los celtas. La primera mención al término 'celtas', en el sentido en el que utiliza actualmente, fue hecha por Herodoto en el siglo V a.C. Antes de esta fecha es dudoso que pudiera existir una etnia celta individualizable. No se ha logrado discernir etnias propiamente celtas entre los primeros grupos de indoeuropeos que penetraron en la Europa central. Según el punto de vista tradicional, solo hasta el siglo V a. C. con el surgimiento de la cultura de La Tène es razonablemente seguro identificar a los portadores de esa cultura como hablantes de lenguas celtas.

 

 

Desde un punto de vista igualmente tradicional, los primeros pobladores indoeuropeos podrían haber sido los portadores de la cultura de los campos de urnas que se propagaron rápida y extensamente por Europa hacia el siglo XIII a. C. Los portadores de esta cultura se expandieron descendiendo por la margen derecha del Ródano ocupando Languedoc, Cataluña y el bajo valle del Ebro. Otra línea de expansión les llevó a Bélgica y el sureste británico.

 

 

Aunque está claro que el primer celta debió ser más antiguo que Herodoto, es difícil saber si en la Edad del Hierro (que podría asimilarse con el periodo Hallstatt) se hablaba la lengua celta. Aunque existen razones para suponer que debió haber algún pueblo antecesor de los celtas en la Edad del Bronce, hoy día se desconoce que pueblos pudieron serlo y en que fechas vivieron.

 

 

Céltico

 

 

PRECEDENTES

 

Como precedente se puede indicar que el historiador latino Avieno recoge en su Ora Maritima un texto relativo a los Celtas en torno al 520 a. C., también hablan sobre ellos Heródoto y Hecateo de Mileto por el 500 a. C. En torno a esa fecha se sitúa a la Céltica como una zona geográfica en la zona alpina y el norte.

 

El término keltoi es un nombre que los griegos conocieron directamente de los iberos o de los ligures , y lo transcibieron a su fonética. Este término junto a keltiké ofrece una ambigua referencia geográfica y hay que tomarlo simplemente como un nombre dado a los habitantes del norte de los Alpes. Los celtas posiblemente se llamaban a si mismos galos.

 

La información geográfica aportada por Heródoto fue:

 

Empieza el Iustro en la ciudad de Pireno desde los Celtas, los que están más allá de las columnas de Hércules, confinantes con los cinesios, último pueblo de la Europa, situado hacia el Ocaso, y después de atravesar toda aquella parte del mundo, desagua en el Ponto Euxino, junto a los istrienos, colonos de los milesios.

 

 

Más tarde, con César, Posidonio y otros, esta información geográfica se convierte en una de ámbito etnográfico, muy limitada, que no se puede extender ni geográfica ni cronológicamente. Una de las fuentes historiográficas puede ser la lingüística, para la cual las lenguas célticas son una rama de la familia indoeuropea. Gracias a este concepto lingüístico se pueden trazar ciertos límites, aunque también imprecisos.

 

Sin embargo, recientemente se ha asociado a los celtas o sus precursores inmediatos con la cultura del vaso campaniforme, que en el Neolítico medio se habría expandido desde la península ibérica, difundiéndose por el frente Atlántico hasta el centro de Europa (zona media del Elba). Al confluir así con la cultura de la cerámica cordada se habría constituido el primer horizonte cultural Paneuropeo, que algo más tarde desembocaría en la cultura del bronce en Unetice, cerca de Praga.

 

El estudio aún más reciente de la distibución del haplotipo mitocondrial H, no solo es consistente con estas hipótesis, sino concluye que esta difusión, que parte del SO de Europa, habría supuesto un importante movimiento de población, y no solo la transmisión de un "paquete cultural".

 

 

LA CULTURA DE HALLSTATT

 

A partir del siglo VIII a. C., otros pueblos presuntamente indoeuropeos fueron los portadores de la cultura de Hallstatt (Hierro-I), extendiéndose en esta fase por el interior de la península ibérica (siglo VII a. C.) En el siglo VI a. C. los pueblos presuntamente indoeuropeos fueron desplazados del noreste ibérico a manos de los iberos, quedando así los celtas de Iberia aislados del resto de pueblos celtas continentales.

 

LA CULTURA DE LA TÈNE

 

Desde el siglo IV a. C., los celtas continentales inauguran la cultura de La Tène, específicamente celta (Hierro II). En esta fase, los celtas acabaron de ocupar el norte y centro de Francia (la Galia), el norte de Italia, así como la mayor parte de las islas británicas. También se extendieron por los Balcanes, alcanzando incluso una comarca de Asia Menor, que será conocida como Galatia. En esta época se construyen importantes villas fortificadas (lat. oppida), que sirven de centros comerciales y políticos.

 

Es también en este período cuando el druidismo se extiende entre los celtas. Contrariamente a lo que se cree, los druidas no tenían templos de piedra ni arqueológicamente se ha podido enlazar el druidismo celta con Stonehenge, siendo la cultura megalítica anterior en varios milenios a la cultura celta y al fenómero del druidismo. Este error de asociar la cultura megalítica atlántica (presente en las islas británicas, Francia y España) con Stonehenge está muy extendido entre la gente por ser un invento del romanticismo del siglo XVIII. Como ejemplo: los celtas ibéricos no conocieron el fenómeno druídico, pero en España hay muchos restos megalíticos.

 

 

Céltico

 

Una de las primeras menciones de los celtas, es la de los galos senones cisalpinos liderados por su rey Breno, que llegaron a invadir Roma en el 390 a. C. Posteriormente la república romana primero y el imperio romano después combatirían exitosamente a los galos cisalpinos y transalpinos. Julio César ya había luchado contra ellos durante su conquista de la Galia y, con el tiempo, los romanos les arrebataron también sus dominios británicos e ibéricos. A finales del Imperio romano (476 d. C), los celtas tan sólo ocupaban partes del noroeste de Francia, Irlanda, Gales y algunas zonas de Escocia.

 

Durante el transcurso de la Edad Media, reforzaron su control de Escocia e hicieron varios intentos de ampliar su territorio en Inglaterra. A partir del siglo II a. C., los celtas acusan la creciente presión militar de los germanos por el norte y, algo después, la de los romanos por el sur. En pocas décadas toda la Galia está ocupada por los romanos. La presencia romana en Gran Bretaña fue de escasa duración, lo que permitió a las lenguas celtas de esta isla (galés) sobrevivir y, más tarde, regresar al continente (Bretaña francesa). Todavía en el siglo VII d. C. los celtas llevaron a cabo su quizá última expansión: los escotos irlandeses invadieron Caledonia, región que pasó a ser llamada Escocia.

 

Muchos monumentos megalíticos de la prehistoria se han intentado relacionar con la cultura céltica, lo cual resulta incierto y aventurado. Sin embargo, un punto importante, y de cambio, lo supuso el hallazgo del yacimiento de La Tène.

 

 

Céltico

 

La cultura celta se estima que va muy unida a una cultura material específica de este yacimiento situado en Suiza, a orillas del lago Neuchatel y la desembocadura del Thiele. En él se encontraron infinidad de objetos tales como armas, cerámica, etc.

 

 

CélticoCéltico

 

 

El territorio de la cultura de La Tène es similar al del periodo Hallstatt pero extendiendose a más territorios. Es posible que grupos celtas estuviesen presentes en territorios peninsulares, a partir de la II Edad del Hierro, especialmente en el norte de España, principalmente en Galicia. Los pueblos y cultura célticas también tuvieron una fuerte presencia en el sudoeste de la península, documentada por Plinio el Viejo y otras fuentes. Según historiadores como Adolf Schulten el norte de la Península en aquella época estaba habitado no por pueblos celtas sino por ligures.

 

 

Céltico

 

 

Entre los restos arqueológicos celtas destacan los castros y los petroglifos (muchos petroglifos son mil años anteriores a la cultura celta, aunque se seguirán haciendo durante el periodo celta), que se encuentran con frecuencia en el noroeste de la península ibérica.

 


 

Fuente: Wikipedia y otros.